CRÓNICA: Me niego porque...
CRÓNICA: Me niego porque...
Soy de buñuelos de viento y huesos de santo, y no de disfraces de fantasmas y esqueletos...
Soy de llevar flores a los camposantos y no de trucos y tratos...
Soy de asar castañas y boniatos, y no de poner telarañas en los patios...
Soy de enamorar como Don Juan Tenorio "¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla...".
Y de las coplas de jorge Manrique
"Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando.(...)
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir,
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir"
Y de Quevedo,
"Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado."
Y de Bécquer,
"...Cerraron sus ojos,
que aún tenía abiertos;
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron..."
Y de Miguel Hernández,
"Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor."
Y de Fray Luis de León,
"¿Qué santo o qué gloriosa virtud, qué deidad que el cielo admira,
oh Musa poderosa en la cristiana lira,
diremos entretanto que retira
el sol con presto vuelo el rayo fugitivo..."
Y digo yo,
Qué patria olvidada, qué pasado perdido en la memoria de los que sólo recuerdan la solana o la umbría de la misma historia, qué ciegos de lo nuestro, qué traidores con lo que siempre ha sido, haciéndo esclavos de lo que viene de fuera a nuestros hijos, olvidando que son bisnietos de una tierra que siempre tuvo memoria.
Mal día para un romántico senil como el que suscribe. Lo siento.

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