CRÓNICA: D. ÁNGEL FUENTES ALCOCER.
Ayer en la cena de nuestros mayores tuvo lugar un reconocimiento sin duda merecido.
En los últimos años la vida me ha permitido conocer una labor consolidada en forma de rondalla.
Una rondalla no nace sin trabajo, sin la labor desinteresada de valdepielagueñas y valdepielagueños que dedican horas y horas para dar calidez musical y humana en sus voces y sus sonidos, ya no sólo en los conciertos navideños que nos regalan, sino en momentos festivos y de reunión de un pueblo, en sus fiestas patronales, actos litúrgicos e incluso romerías.
Estar en la iglesia oyendo desde el coro la rondalla, desde arriba, es dar fe que el cielo existe.
Se ha convertido en una tradición para mi viajar al pueblo en épocas navideñas y volverme horas después tarareando melodías. De hecho, al principio lo hacía en silencio, me sentaba en algún lugar separado y tomaba notas para luego dejar por escrito una crónica que quedara en nuestra historia local.
Para mi acudir esos sábados de diciembre a la villa que tanto quiero es un viaje de deseo en la ida y un regreso a Madrid lleno de paz, hilvanando la crónica y con una sonrisa que recuerda los chascarrillos habituales.
Quién no espera algún chiste de Ángel o algún direte de Paco haciendo un concierto irrepetible cada año.
Son los habitantes de un pueblo los que dibujan y escriben la historia local y le dan valor a un lugar.
Pero hay un alma que enciende todo ello, un motor que impulsa un trabajo en la dirección de personas cuya dedicación aportan semana tras semana durante todo un año para entre todos regalarnos esos momentos
Coro, laudes, guitarras, bandurrias y la dirección de un guadalajareño han regalado un patrimonio cultural para Valdepiélagos.
Por eso ayer en su cuarenta aniversario Valdepielagios le agradeció a esta persona la dedicación para nuestro pueblo.
Ayer no estuve, pero he visto fotos y videos de lo que aconteció.
Por ello sirva esta crónica en honor de D. Ángel Fuentes Alcocer porque es historia de Valdepiélagos.
Y para la actual rondalla, por dios no quiero dejarme a nadie, Pilar, Mari Cruz, Angelina, Celia, Maribel, Mari Mar, Fina, Macarena, Giulio, Eva, Luz Maria, Daniel y Mari Carmen, Nuria y Héctor. Verónica e Isabel.
Sin olvidarnos de todos aquellos valdepielagueñas y valdepielagueños que en ese periodo nos regalaron su voz y el sonido de sus instrumentos y que nos dejaron.
Nadie muere mientras no sea olvidado.
Gracias.
@Agustindelasheras
@cronistadevaldepielagos
@presidentecronistasmadrileños
@romeromayordelavilla2025

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