CRÓNICA: Terror en las calles de Valdepiélagos.
CRÓNICA: Terror en las calles de Valdepiélagos. Siempre han existido criaturas peligrosas en los cuentos y en los relatos antiguos que, cuando somos niños, hacemos reales en las sombras, en los silencios y en los lugares escondidos. Y creemos que van a aparecer siempre aprovechando nuestra soledad. Quién no ha tenido miedo de aquel lobo malvado que se le aparecía a Caperucita Roja cuando iba sola por el bosque. O esa criatura dulce en forma de conejito blanco, que con sus rápidos movimientos y afilados dientes cortaba las cabezas de los caballeros, de la mesa cuadrada, el Conejo de Caerbannog. Aunque yo doy fe que cuando era niño y me llevaban a Valdepiélagos conocí animales peligrosos dignos de ser recordados con los amigos una vez volvía a la ciudad. A uno de ellos le vi venir de frente y me faltó poco para salir montado como hereje en un auto de fe. Salimos por la puerta de atrás de la casa de Tasito y Pilar, una casa situada junto a la de mis tíos abuelos Emilia y Casimiro, en la c...