CRÓNICA: El periodista
CRÓNICA: El periodista. Siempre con corbata, exprimido dentro de unos trajes azules y grises que no eran nuevos. No le sobraba tela por ningún sitio porque era enjuto, de pocas carnes. Su expresión era inolvidable. Sus andares eran de capitán de un barco de galeotes mientras recorría el pasillo de los remeros. Su látigo era un periódico enrollado que sujetaba tras él con ambas manos. Yo era un crío y siempre que me le encontraba en la escalera y pasillos del Doce de Octubre, 19, le saludaba. Muchas veces él esperaba él ascensor mientras yo buscaba la escalera para bajar a mi casa. Buenos días o buenas tardes le decía, al que él me contestaba con un hola chaval. En mi familia era conocido por el periodista. Me crucé con él mientras estudiaba en Las Escuelas Aguirre, más tarde, en el Instituto de San Isidro, y mientras yo crecía, el se iba haciendo muy mayor. Así transcurrieron los 70 y nos metimos en los 80. Y en un permiso que me dieron ya estando en la policía militar de Burgos, trans...