CRÓNICA: Congreso de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales en Granada.(II)
Allá por los años 80, una antigua compañera de mi mujer comentaba al personal las maravillas de un edificio en Serrano 240 donde habían instalado ascensores "parabólicos" que no panorámicos. Pues mira por donde hemos bajado y subido en uno para encontrar el desayuno.
Una vez cogidas fuerzas, a eso de las 9:30, nos han llamado un taxi desde recepción y nos han subido a La Alhambra.
Si lleváis entradas con código QR, las nuestras sacadas hace seis meses, la mejor entrada es por la puerta de la Justicia.
Allí nos ha dejado el taxi y nos hemos encaminado a La Alcazaba cercana.
Espléndida fortaleza de torres cuadradas que nunca fue conquistada al asalto sino bajo la presión de los que acampaban en Santa Fé. Nombre que fue llevado a las Indias, perdón, a las Américas.
Las vistas excepcionales reunían desde la altura una visión única de Granada. Pero aún quedaba una torre de homenaje al norte por encima de nosotros de la que no encontramos el acceso. El caso es que desde abajo, entre sus almenas, se veía gente. Le he preguntado a un jardinero cuál era el camino y nos ha dicho que no había. Que los que veíamos eran obreros que arreglaban los daños del último terremoto de consideración, de magnitud 4,8, que tuvo lugar el pasado 18 de agosto. Tuvieron que desalojar varias salas y espacios. Y trabajaban en ellos.
La visita de los Palacios Nazaríes, la única con hora era a las 12. Y posteriormente a La Alcazaba hemos visitado el Palacio de Carlos V, construccion renacentista con un patio circular. En su planta baja se encuentra el Museo de La Alhambra. Y en él, el que siempre se enrolla, como dice mi mujer, se ha enrollado. Existen unas personas muy preparadas de la Asociación de Voluntarios culturales del museo de la Alhambra, que se deleitan con quien quiere saber de una forma gratuita. Nuestra anfitriona ha sido Lourdes, que nos ha llevado por una serie de piezas dando detalles de la historia nazarí, donde se mezclaban Mohamed(s) y Yussuf(s) de una forma casi alternativa hasta llegar a Muley Hacén (Mulhacén), padre de Boabdil. Nuestro Mohamed VI fue más de seiscientos años anterior al VI del de Marruecos. Gracias a Lourdes hemos aprendido muchos detalles de los Nazaríes.
El siguiente destino ha sido los Palacios Nazaríes. Y aquí me detendría en descripciones adjetivas sin ningún final. El agua, el arte, los jardines... todo en el mismo paisaje excepcional.
La última parada ha sido El Generalife donde los jardines en varias alturas se dibujaban con la inteligente utilización del agua.
Cuatro horas llevabamos ya de visita cuando hemos salido por el pabellón de acceso, para nosotros salida, junto a la Plaza de la Alhambra. Luego ha sido más fácil porque el camino era cuesta abajo. Lo verde y el agua nos compañaban hacia la ciudad de nuevo, pasando junto a la Puerta de Bib-Rambla. Nuestros cuerpos estaban ya derrengados. La distancia se cruzaba en unos diez o quince minutos por El bosque de La Alhambra hasta salir por la Puerta de las Granadas. En mi pensamiento surcaba la idea de hacer ese mismo trayecto en un par de minutos solo con haber tropezado.
Era ya hora de comer y hemos ido a lo conocido, la plaza de Bib-Rambla.
Unos huevos estrellados junto a jamón granaino y unas croquetas han bastado. Aunque también ha caído algún pionono.
He querido llevarle un pequeño regalo, un ejemplar de mi último libro dedicado, a quien tan bien se portó con nosotros en la Capilla Real y allí se lo dejado.
Luego más puestos y puestos en La Alcaicería y un café en la plaza de la Trinidad ha sido suficiente para llegar arrastrado al hotel.
Dulce muerte es la del descanso.
Hoy la aplicación de mi móvil, que cuenta mis pasos, no me ha felicitado. Marca más de 8 km y cree que el móvil, me lo han robado.
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