CRÓNICAS DEL PILDE: Bajo el moral, tu recuerdo.
No hace un mes que te fuiste y te sigo echando mucho de menos.
Aquel 25 de mayo había comido pronto en casa y me recosté en mi sillón del salón tranquilo, antes de irme frente al ordenador a terminar trabajos que eran muy importantes, que me alteraba no terminar, pero fijate lo importante que eran que no soy capaz de recordar hoy ninguno. Es parte de la necedad humana, robarnos la paz en metas importantes para los demás que a nosotros solo nos quita la vida.
Quería oir esas noticias que comunican a las tres de la tarde para estar informado, pero a decir verdad cada día me importan menos.
Fue fácil quedarme dormido esperándolas.
No sé por qué, de repente, quizás oniricamente, noté que alguien me miraba sentado en el sofá de al lado, a menos de un metro. Vi en unas décimas de segundo tu inconfundible sonrisa observándome. Aquella ilusion o sueño se desvaneció en un segundo. Imagen que mucho más lejos de sobresaltarme, me dio paz, ilusión, locura, pensamientos... no lo sé, pero sé que eras tú.
Los que ya me califiqueis de mentalmente enajenado no sigáis leyendo.
La melodía diaria conocida desde el televisor me hizo enfocar mi mente a las noticias de las 15:00.
A la media hora sonó el WhatsApp.
Tu hermana Cristina me comunicaba que a las 14:55 habías fallecido mientras ella te acariciaba una mano, y tu hijo y tu mujer te acompañaban, mientras sonaba la canción de Bruce que habías elegido para ese tránsito. The River, de Bruce Springsteen. Hasta para eso tenías personalidad y estilo.
Hoy bajo el moral, en la ribera del Pilde, he puesto varias veces tu canción.
Imagino la muerte como un tránsito hacia algún lugar. Puede que sea el salto hacia otro espacio del que nos separa un abismo o el destino del barquero que nos lleve por el Aqueronte. Cuando era pequeño temía a la muerte. Pero a mis sesenta años habéis realizado tantos seres que quiero ese viaje que ya no me da miedo. Cuando Caronte me suba a la barca sé que llegare a esa orilla del Hades donde estaréis todos los que quiero, tú, tu madre, la mía, y tantos, cuya partida habéis convertido la vida de los que aquí quedamos en un modelo del infierno.
Ahora voy a dejar de escribir en el moleskine que es mi teléfono.
Volveré a escuchar The River, volveré a recordar tu sonrisa... y miraré a este cielo burgalés donde las nubes dibujan recuerdos.
@agustindelasheras
@cronistadevaldepielagos
@presidentecronistasmadrileños

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